Mientras el agua fluye los desaprensivos también. Las parrillas humean, las fogatas abundan, los controles no existen.
Ante la situación de crecida del rÃo, que ha provocado que los lugares de habitual acampe se hayan visto reducidos casi por completo, los desaprensivos de siempre, aprovechando la absoluta falta de control del municipio, no han vacilado en acampar y encender fuego junto a los árboles de la costa con total desparpajo e impunidad.
No se puede entender la inacción municipal al respecto, menos su evidente dualidad de criterios ya que se mientras se crea una Dirección de Arbolado, al mismo tiempo se permite que personas que son ajenas a nuestra población, que quizás jamás regresen a Baradero y a las que nada les importa el daño que hacen, enciendan fogatas en lugares prohibidos, poniendo en riesgo cuando no directamente perjudicando los árboles existentes sin que nadie los sanciones por su antisocial conducta.
Nos causa dolor que el agua dañe lugares que tanto trabajo, tiempo y dinero llevó ponerlos en condiciones, pero eso es inevitable. El perjuicio ocasionado a las plantas, en cambio, es desidia de las autoridades



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